Hace un par de días nos encontramos con un par de artículos con unos días de diferencia y, que leyéndolos superficialmente, parecían no estar directamente relacionados. Uno hablaba de un proveedor de servicios wifi en el que explicaba como ponía límites a los planes de uso ilimitado de sus suscriptores (contradictorio ¿verdad?) y otro sobre cómo los reclutadores de talento y los líderes de las empresas puede averiguar si sus empleados comparten los mismos objetivos y la misma visión que la compañía. Pero ¿estaban estos artículos tan desconectados? Pues… va ser que no.

La entrevista extraída del segundo artículo nos pareció muy interesante: todas esas palabras de moda que se escuchan, como «visión», “misión”, «objetivos» y «comunicación» son palabras vacías (¡Toma revelación! In your face! Bueno… disculpa por la emoción, te lo explicamos) Estos conceptos pueden resultar conceptos vacíos a menos que las personas que están detrás de estas palabras puedan otorgarles un significado real, resultados tangibles, tanto en la cultura empresarial como en el trasfondo de todos.

El artículo de los reclutadores de talento

Cómo se citaba en ese artículo: “Hacer lo que dices es un valor central. No puede haber personas dentro de una empresa que dicen cosas pero que no tienen ninguna intención de hacer lo que dicen. Pueden tener buenas intenciones cuando las palabras salen de su boca, pero ahí es exactamente donde estas terminan. Tienes que encontrar a esas personas de inmediato y corregir su discurso o sus actos, porque esas personas dañan a una organización en crecimiento”.

Es muy importante predicar con el ejemplo y no ser predicador en el desierto… o no ser profeta en tu tierra; vale, vale ya dejamos esta chorrada de símiles. En el mundo empresarial y, sobretodo en la publicidad y en el marketing directo es muy importante el storytelling pero más importante aún es el storydoing. No me digas lo que tengo que hacer ¡predícame con el ejemplo! (Glups, volvimos a caer en el recurso fácil)

La mayoría de nosotros que hemos estado en el mundo de los negocios por más de, digamos, de ¿38 días? (Surprise!), hemos llegado a reconocer que hay poder en todas y cada una de las palabras que usa cualquier interlocutor: palabras de empleado y empleador, administración y personal, marketeros y vendedores… Aquellos empleadores / gerentes cuyas acciones coinciden con sus palabras tienen más probabilidades de tener empleados que creen en la visión y los empleados / personal cuyas acciones coinciden con sus palabras normalmente encuentran que sus proyectos y ambiciones crecen junto con la confianza mutua que se crea cuando los miembros de un grupo actúan de forma honesta el uno con el otro.

¡Imagínate entonces cómo se puede traducir esto en tus estrategias y tácticas de marketing directo! Vale, vale, y tú nos dirás: Pero si yo no miento. Por supuesto, te creemos, pero ahora te preguntamos nosotros ¿eres realmente una marca o empresa honesta con tú público en tu comunicación? A veces no es necesario mentir para no ser honesto, simplemente basta con… digamos… ¿eludir un poquito la verdad?

Volvamos a otro punto del artículo que citábamos anteriormente, donde a una de las preguntas, Steve Stoute, chief executive de Translation LLC,que era el profesional entrevistado, afirmaba:

Estoy buscando contratar gente que sea honesta consigo misma. Si eres honesto contigo mismo, podríamos trabajar juntos. Podemos ajustar sobre la marcha porque eres honesto contigo mismo. Pero si no eres honesto contigo mismo, siempre intentarás no dejarme descubrir algo, o intentarás no dejarte descubrir algo. Creo que es un atributo muy importante de las personas exitosas: ser honestas consigo mismos.”

Esto parece algo tan básico ¿verdad? Aquellos que son honestos consigo mismos tienen éxito, y aquellos que no lo son pues no lo hacen. Así de fácil. Es cómo esa frase de la canción de Talking Heads ‘Life During Wartime’:»He cambiado mi peinado tantas veces … no sé cómo me veo». A menudo pensamos en personas que no son honestas con ellas mismas, y reflexionamos que no son más que eso, deshonestas para ellas mismas; pero después de un tiempo las mentiras las hacen irreconocibles también para los demás.

El artículo de la empresa de wifi

Vayamos ahora a la historia sobre el operador inalámbrico móvil que ponía límites a su «plan de datos ilimitados». Actual y técnicamente, esta compañía no está limitando a ciertos usuarios la bajada de datos, solo «limitando» sus velocidades, lo que efectivamente limita sus teléfonos a llamadas y mensajes de texto y datos de poco peso que no les hagan estrellar el teléfono contra el suelo por la velocidad turtle. O, como un usuario observó:

La compañía no hizo ninguna promesa de que los datos «ilimitados» siempre se combinarían con altas velocidades. Simplemente garantizaron la disponibilidad y el acceso. No garantizaron el límite de velocidad «.

Casi pero no. Hoy en día no queremos que ningún profesional del marketing nos lance mensajes ambiguos. O es oro o es plata, pero nada de plátanos (los más jóvenes quizá no pillen el chiste, y los no tan jóvenes quizá nos odien ahora por pillarlo)Dicho de otra manera, la mayoría de los consumidores esperan que algunas empresas quieran adherirse a ellos y no que jueguen con el lenguaje para ser los consumidores quienes se adhieran (desencantados) a una empresa o marca. Pensemos en lo que hemos dicho en otras ocasiones del marketing experiencial, hay que estar a la altura de lo que se promete. Prosigamos con el comentario del usuario:

Ahora es probable que sea un buen momento para mencionar que ya no soy uno de los clientes de esta compañía de wifi». No mola, ¿verdad?

Sin embargo, cuando se trata de la idea de honestidad, aunque este operador puede estar dentro de sus derechos técnicos al tratar a sus clientes de esta manera (y, uno no estaría demasiado lejos para pensar que este tratamiento es parte de una estrategia para alejar a sus clientes de la oferta de sus planes de uso ilimitado en favor de otro tipo de planes), nos sentimos en la obligación de cuestionarnos el costo de alejar definitivamente a sus clientes de esos y de todos sus planes. Aún no hemos visto un anuncio en una campaña de marketing donde el guapo actor o la guapa actriz declare «Use nuestro plan de datos ilimitados, pero, si lo usa demasiado, paralizaremos su teléfono por el resto del ciclo de facturación». Pero esto sería lo más honesto.

Lo que estos dos artículos nos muestran es que el engaño es un valor central pobre. Probablemente inhibe la salud a largo plazo de una marca o empresa. Sin embargo, la honestidad es simple; también es lo más fácil de recordar y no requiere ningún giro. Entonces ¿por qué mentimos en nuestras campañas? O, peor aún ¿por qué no decimos la verdad?

En Giromail creemos en el marketing directo honesto y con valores, con el objetivo de fidelizar a nuestros consumidores y convertirlos en embajadores de marca. Si deseas que te sorprendamos con la potencia de la honestidad contacta con nosotros y verás cómo podemos hacer girar tu mundo, ayudándote a hacer realidad tus imposibles.