Un reciente estudio británico, encargado por la marca de velas Yankee Candle, ha concluido que olores como el de las galletas, la lluvia o, incluso, el que desprenden los libros antiguos influyen positivamente en nuestro estado de ánimo, despertando nuestra vena más romántica. What do you think about this? Nosotros lo tenemos claro ¡Por supuesto que sí!

Los investigadores de este estudio encuestaron a 2.000 personas adultos en el Reino Unido y también descubrieron que fragancias tales como las que desprenden las llars de foc (chimeneas), el del pan recién horneado o el de los guisos de la abuela, despiertan en nosotros una predisposición al romanticismo que ni Romeo y Julieta.

Según palabras de la Dra. Lynda Shaw, neurocientífica cognitiva y psicóloga “…cuando se inhala un aroma y este alcanza las células olfativas de la parte superior de la nariz, para luego viajar al sistema límbico en el cerebro, se produce una reacción química y una estimulación física… El sistema límbico está asociado con la memoria, la emoción y el estado de ánimo, por lo tanto, se explica por qué nuestro sentido del olfato juega un papel tan poderoso en la atracción física”

Dime a que hueles y te diré con quién conectas

El uso de los aromas es una herramienta muy efectiva en acciones de marketing en las que se quiera interpelar a las emociones, a los recuerdos, a la nostalgia… Puede que no parezca intuitivo pensar en los olores como una forma en que los marketeros podamos llegar al público, pero el marketing olfativo es tan antiguo como el tiempo. ¡El ejemplo más claro! El recurrente y tentador olor a palomitas de maíz en los cines o, recurriendo a otro, el de los aromas relajantes de un spa.

Estas son las formas en que las empresas y negocios envían una señal muy sutil pero impactante a sus consumidores sobre lo que les gustaría consumir o experimentar. Los hoteles y spas han utilizado el marketing de fragancias durante años con tremendo éxito. Y, desde hace algunos años, son otros sectores los que están haciendo acopio de este tipo de conexión emocional:

  • Las tiendas usan aromas agradables para aumentar el tiempo de permanencia, mejorar el valor percibido de sus productos y fortalecer su identidad de marca. ¿No te has fijado que todas las tiendas de marcas como Rituals o Stradivarius siempre huelen igual?
  • Los bancos usan el marketing olfativo para reducir el tiempo de espera percibido, así como para aumentar la satisfacción de sus equipos humanos.
  • Los casinos lo usan para aumentar el interés por las apuestas y para que los jugadores se sientan cómodos.
  • Los centros de fitness emplean el marketing olfativo para mantener una atmósfera fresca y mejorar el rendimiento en el deporte.
  • Los concesionarios de automóviles usan el aroma para que sus clientes se relajen, aumentar el tiempo de permanencia, mejorar la identidad de marca y evocar a los sentimientos que relacionen sus vehículos con el lujo.
  • Los restaurantes y bares usan el marketing olfativo para estimular la venta de comida y bebida.
  • ¡Incluso algunas oficinas recurren a él para aumentar la productividad y la satisfacción de sus empleados!
  • Algunas clínicas y dentistas recurren al marketing olfativo para tranquilizar a los pacientes, reducir la ansiedad y aumentar la frecuencia de sus visitas
  • El metro hace uso de malos olores para que descienda el número de viajeros… Vale, esto no es marketing olfativo, esto, sencillamente, es una incómoda realidad olfativa.

El empleo de los aromas en el marketing directo

Con todos estos antecedentes ¿No crees que un uso creativo de algún aroma en una acción de marketing directo de tu marca puede resultar tan sorprendente como cautivador? ¡Seamos un poco chovinistas y recurramos a un ejemplo propio! (Que para eso somos una marca de marketing directo)

Estamos en plena época navideña y, quien más y quien menos, todos tenemos una predisposición especial a disfrutar de estas fechas y dejarnos llevar por todo el imaginario popular que conllevan estas fechas. Imagínate que, dentro de este contexto, recibes un paquetito en forma de regalo, con un packaging muy navideño con esta única frase en su exterior: “Dicen que hay tres olores que nos predisponen al amor: el de la lluvia, el de los libros viejos y el de las galletas”.

Dentro de esa cajita regalo se encuentra una receta para elaborar una deliciosa galleta de jengibre con forma de muñeco (síii, com esa tan simpática de Shrek) y un molde para su elaboración. Pero, además de eso ¡al abrir la caja el olor a galleta de jengibre explota directamente en tu cara! Eso mola ¿eh? De repente, al emplear el uso de un aroma concreto (y adecuado, claro) junto a un detalle navideño ¡el engagement con el receptor se potencia! No solo le estamos diciendo: “¡Eh! Te envío un regalo porque eres especial para mí” sino que además le estamos transportando a un estado de ánimo muy placentero y nostálgico ¡Este es un combo perfecto y no los de Street Fighter! (Vale, si eres de la generación millenial puede que esto te suene demasiado old fashion, o ni siquiera te suene)

Un olor característico, empleado en el momento o lugar adecuado, interactuará de forma directa con sentimientos de emoción, felicidad y positividad, por lo que… Incorporar aromas a los detalles con los que deseemos agradecer la confianza de nuestro los clientes es una forma muy original y efectiva de hacer branding.

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Quizá tu hayas encontrado el olor que define a tu marca, pero si en algún momento quieres que te ayudemos a decidirte entre una fragancia u otra, en Giromail estaremos encantados de ayudarte a hacer girar tu mundo.